Verba volant, scripta manent

lunes, 19 de agosto de 2013

La Guerra del Cerdo


Las Islas de San Juan son un grupo de pequeñas islas (la mayor parte de ellas deshabitadas) situadas en la costa norte del Pacífico norteamericano. Su posesión dio lugar a uno de los conflictos más curiosos de la historia, aunque sin bajas (humanas)... la Guerra del Cerdo.

La disputa sobre la soberanía del territorio de Oregón entre los Estados Unidos y el Reino Unido había llevado a la firma el 15 de junio de 1846 del llamado "Tratado de Oregón", que reconocía la soberanía británica por encima del paralelo 49, con el nombre de Columbia Británica, y la estadounidense al sur, con el nombre de territorio de Oregón. Sin embargo, la cuestión de las islas costeras no quedó tan clara. El Tratado decía literalmente "a lo largo del paralelo cuarenta y nueve de latitud norte hasta la mitad del canal que separa el continente de la isla de Vancouver, y de allí hacia el sur por el centro de dicho canal, y del estrecho de Juan de Fuca, hasta el Océano Pacífico". El problema es que hay dos estrechos que podrían ser considerados "el centro" del canal: el de Haro, al oeste de las islas, y el de Rosario, en el este. Según se tome uno u otro, las islas quedarían bajo soberanía británica o estadounidense.

Durante unos años, se mantuvo la incertidumbre. Ambos países reclamaron la soberanía de las islas, y entre 1856 y 57 una comisión mixta trató de llegar a un acuerdo, sin conseguirlo. Sin esperar a que hubiera un arreglo definitivo, la Hudson Bay Company británica construyó en la isla de San Juan, la segunda mayor del archipiélago, una granja de ovejas; pero en 1859 una veintena de colonos norteamericanos se instalaron también en la isla, reclamando parcelas de terreno en ella conforme a la Ley de Donación de Tierras de 1850, promulgada para favorecer la repoblación de los territorios del noroeste.

El 15 de junio de 1859, un colono norteamericano llamado Lyman Cutlar sorprendió a un enorme cerdo negro devorando su cosecha de patatas. Cutlar, enfurecido porque no era la primera vez que esto sucedía, disparó y mató al cerdo. Desafortunadamente, el cerdo resultó ser súbdito británico. O al menos, su propietario, un irlandés llamado Charles Griffin que trabajaba para la Hudson Bay. Griffin reclamó 100$ a Cutlar por el cerdo, el cual, considerando el precio desorbitado, le ofreció 10. La negociación desembocó en una fuerte disputa (una fuente apócrifa cuenta que Cutlar dijo "Se estaba comiendo mis patatas" y Griffin respondió "Es su responsabilidad mantener sus patatas fuera de mi cerdo"). Cutlar se negó a pagar nada y Griffin y un par de amigos suyos lo encerraron en un granero como castigo y llamaron a las autoridades británicas para que lo arrestasen.

Los colonos norteamericanos pidieron ayuda a las autoridades ante la "agresión" de que habían sido objeto. Fue el inicio de una escalada bélica. El general Harney, comandante militar del Departamento de Oregón, envió 66 soldados del 9º de Infantería a las órdenes del capitán Pickett. Los ingleses, por su parte, enviaron tres buques de guerra bajo el mando del capitán Hornby. El 10 de agosto, ya había acantonados en San Juan 461 soldados norteamericanos, mandados por el coronel Silas Casey, oponiéndose a cinco buques británicos con 2140 hombres a bordo. El gobernador de Vancouver, James Douglas, ordenó al contraalmirante Baynes ocupar San Juan, pero éste se negó diciendo que era una tontería que "dos grandes naciones se enzarzaran en una guerra por culpa de una disputa por un cerdo". Los soldados de ambos bandos habían recibido órdenes de disparar sólo si eran atacados, y las cumplieron a rajatabla, con lo que durante esos días sólo se intercambiaron insultos.

Cuando las noticias de la crisis llegaron a los gobiernos norteamericano y británico, funcionarios de ambos países se apresuraron a negociar un acuerdo para tratar de enfriar los ánimos. El gobernador Douglas y el general Winfield Scott (enviado especial del presidente Buchanan) comenzaron a negociar en octubre y acordaron que se instalasen dos campamentos militares en San Juan, cada uno con 100 soldados: uno, británico, en el norte de la isla, y otro norteamericano en el sur, a la espera de un tratado definitivo.

Curiosamente, las relaciones entre los ocupantes de ambos campamentos fueron excelentes mientras duró la convivencia. Ambos destacamentos celebraban juntos sus fiestas nacionales, hacían competiciones deportivas y, según cuentan hoy en día los guardianes de los emplazamientos, "la mayor amenaza para la paz que hubo en aquellos años fue la gran cantidad de alcohol de que disponían". La situación no cambió ni siquiera durante la Guerra de Secesión (1861-65), a pesar de que algunos políticos y militares ingleses propusieron asumir por la fuerza la soberanía de las islas aprovechando que el interés de los norteamericanos estaba en otra parte.

Finalmente, en 1871 Estados Unidos y el Reino Unido firmaron el Tratado de Washington, que resolvía varios cabos sueltos, incluídos temas fronterizos, entre ambos. Para el caso de las islas, se decidió recurrir a un arbitraje neutral y se le pidió su intervención al káiser Guillermo I de Alemania, quien nombró una comisión que, tras estudiar el caso durante un año, falló a favor de los norteamericanos el 21 de octubre de 1872, estableciendo la frontera en el estrecho de Haro. Las tropas británicas abandonaron la isla el 25 de noviembre de 1872; los americanos permanecieron hasta julio del 74. La resolución fue muy mal recibida por las autoridades y los colonos canadienses, quienes consideraron que la metrópoli había mostrado muy poca voluntad de defender sus intereses.

Así terminó la Guerra del Cerdo, también llamada Episodio del Cerdo, Guerra del Cerdo y la Patata, Disputa Fronteriza de San Juan o Disputa Fronteriza del Noroeste. Hoy en día, la isla de San Juan tiene unos 6800 habitantes cuya principal fuente de ingresos es el turismo: avistamiento de ballenas, senderismo, piragüismo, y también un Parque Histórico Nacional que incluye los dos campamentos, el norteamericano y el británico. Como curiosidad, en el que fuera campamento británico los guardias siguen izando diariamente la Union Jack; es uno de los pocos lugares de EEUU en los que se iza una bandera extranjera sin tratarse de sedes diplomáticas.

Mapa de 1859 de la zona en disputa; se pueden observar los dos posibles trazados alternativos de la línea divisoria entre territorio británico y norteamericano

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