Verba volant, scripta manent

martes, 17 de octubre de 2017

Curiosidades temporales


- Adolf Hitler, Josef Stalin, Leon Trotsky, Josip Broz "Tito" y Sigmund Freud, todos ellos vivían en Viena en 1913.
Varios de ellos eran incluso habituales del mismo café, el Central.



- Buda, Confucio y Sócrates fueron prácticamente contemporáneos.
Un viajero afortunado podría haberlos conocido a los tres.


- La reina Isabel II de Inglaterra y Marilyn Monroe nacieron en el mismo año (1926).



- Cuando las pirámides fueron construidas todavía quedaban mamuts vivos.
La Gran Pirámide de Giza se terminó en torno al año 2570 a. C. La última población de mamuts, la de la isla de Wrangel (Siberia), desapareció en torno al 2000 a. C.



- J. R. R. Tolkien, Adolf Hitler, Otto Frank (padre de Anna Frank), el escritor Robert Graves y el compositor Ralph Vaughan Williams tomaron parte en la batalla del Somme (julio-noviembre de 1916).



- La Universidad de Oxford es varios siglos más antigua que el imperio azteca y las ruinas de Machu Picchu.
La Universidad lleva funcionando, al menos, desde el 1096. El imperio azteca se fundó en 1325 y las ruinas de Machu Picchu datan de mediados del siglo XV.



- Cleopatra VII vivió más próxima en el tiempo a la llegada del hombre a la Luna que a la construcción de las pirámides.
A Cleopatra (69-30 a. C.) la separan más de 2500 años de la construcción de las pirámides, pero menos de 2000 años de la llegada del hombre a la Luna.



- Hay en la actualidad ballenas que ya estaban vivas cuando se publicó Moby Dick.
La novela se publicó en 1851. Las especies más longevas de ballena (como la ballena de Groenlandia) pueden vivir más de 200 años.


- Cuando se estrenó Star Wars en Francia todavía se empleaba la guillotina.
La primera película de la saga se estrenó el 25 de mayo de 1977. El último criminal guillotinado en Francia fue Hamida Djandoubi, acusado del asesinato de su ex-novia, ejecutado el 10 de septiembre de ese mismo año.



- El Tyrannosaurus rex vivió más próximo a los humanos que a los Stegosaurus.
Los Stegosaurus vivieron en el periodo Jurásico, aproximadamente hace entre 156 y 144 millones de años. Los Tyrannosaurus son mucho más recientes, del periodo Cretácico, entre 68 y 66 millones de años.



- La conocida firma de joyería Tiffany & Co. es más antigua que Italia.
Tyffany fue fundada en Nueva York en 1837. Italia no se unificó para formar el país que hoy conocemos hasta 1861.



- Cuando se fundó la Paramount Pictures el Imperio Otomano todavía existía.
El Imperio Otomano como tal dejó de existir en 1923. La Paramount fue fundada una década antes, en 1912.



- Los primeros prisioneros llegaron al campo de concentración de Auschwitz menos de una semana después de la inauguración del primer restaurante Mc Donald's.
El primer restaurante de la cadena se inauguró en San Bernardino (California) el 15 de mayo de 1940. Sólo cinco días más tarde, el 20 de mayo, se abría de manera oficial el campo de Auschwitz.

sábado, 14 de octubre de 2017

Deborah Sampson

Deborah Sampson Gannett (1760-1827)

Deborah Sampson nació en Plympton (Massachussets) el 17 de diciembre de 1760. Era la quinta de los siete hijos del matrimonio formado por Jonathan Sampson y Deborah Bradford. Ambos eran descendientes de los peregrinos llegados a suelo norteamericano a bordo del Mayflower en 1620, y Deborah era descendiente directa de William Bradford, uno de los primeros gobernadores de la colonia de Nuevo Plymouth. A pesar de estos ilustres antepasados, la escasa habilidad de Jonathan para los negocios hizo que el matrimonio viviera con estrecheces económicas.

Cuando Deborah era todavía una niña, su padre desapareció. Se dijo que se había ahogado durante un viaje por mar, pero parece ser que lo que realmente ocurrió es que había abandonado a su mujer e hijos para instalarse en Maine, donde formaría otra familia. Su esposa, incapaz de mantener a sus hijos, los envió a vivir con parientes y amigos. La pequeña Deborah vivió primero con un pariente de su madre, luego con una anciana, viuda de un reverendo, que le enseñó a leer para que pudiera leerle la Biblia, y cuando la anciana murió, entró como sirvienta en casa de un diácono llamado Jeremiah Thomas en 1770.

El diácono Thomas no era partidario de que las mujeres recibieran educación, por lo que no permitió a Deborah ir a la escuela. Sin embargo, los hijos del diácono le enseñaban lo que aprendían en clase, y Deborah lo supo aprovechar; cuando dejó la casa de Thomas al cumplir los 18 años trabajó como maestra en los veranos de 1779 y 80, mientras que en invierno ejercía como tejedora.

A principios de 1782, con la Guerra de Independencia en su apogeo, Deborah hizo su primer intento de ingresar en el ejército norteamericano. Con ropas de hombre, y bajo el nombre de Timothy Thayer, se alistó en la localidad de Middleborough (Massachusetts). Lo cierto es que no le resultó difícil hacerse pasar por un hombre; Deborah era una mujer de elevada estatura (medía casi un metro ochenta, con lo que no solo superaba con holgura la estatura media de las mujeres de su época, sino que también era más alta que la mayoría de los hombres), robusta, con el pecho pequeño (que además disimulaba con vendajes) y de facciones toscas y poco femeninas. Pero esta primera intentona no tuvo éxito; un residente local la reconoció en el momento de alistarse y la denunció. Tuvo que renunciar, aunque el ejército no tomó medidas contra ella. No así la congregación baptista a la que pertenecía, que la expulsó hasta que pidió públicamente perdón por sus actos.

Este contratiempo no la desanimó y, meses después, en mayo, volvió a alistarse, esta vez en la localidad de Uxbridge, bajo el nombre de Robert Shirtliff (escrito en ocasiones como Shirtliffe o Shurtleff). Fue asignada a la Compañía de Infantería Ligera del 4º Regimiento de Massachusetts, bajo el mando del capitán George Webb, un detalle a tener en cuenta. Las unidades de infantería ligera eran tropas de élite, para las que generalmente se elegían a los soldados más altos y fuertes. Entre sus funciones estaban las misiones de reconocimiento y la cobertura de los flancos y la retaguardia del regimiento durante sus desplazamientos. Dice mucho acerca de la presencia física de Deborah que fuera asignada a una de estas unidades.

Tras algunas escaramuzas, Deborah tuvo su primer combate serio contra los británicos el 3 de julio de 1782, en Tarrytown (Nueva York). Recibió dos balazos en la pierna y la cadera y un corte de sable en la frente. Temiendo ser descubierta, pidió a sus compañeros que la abandonaran, pero uno de ellos logró subirla a un caballo y llevarla a un hospital. Allí le curaron la herida de la frente, pero antes de que pudieran atender las otras heridas, huyó y se extrajo ella misma una de las balas utilizando una navaja (la otra estaba demasiado profunda y tuvo que dejarla). La pierna no acabaría de curar bien y eso hizo que fuera asignada a otras funciones; durante algún tiempo sirvió como asistente del general John Paterson.

En junio de 1783, ya con la guerra próxima a su fin, Paterson fue enviado a Philadelphia para sofocar un motín de soldados del ejército norteamericano que protestaban por los retrasos en sus pagas y licencias. Allí Deborah enfermó de gravedad; fue atendida por el doctor Barnabas Binney que, al descubrir que era una mujer, la instaló en su casa, donde su familia cuidó de ella. Binney no informó a Paterson del verdadero sexo de Deborah hasta después del final de la guerra, acontecido en septiembre de 1783. Pero Paterson no tomó represalias contra ella; le concedió una licencia honorable, una carta con consejos y recomendaciones, y algo de dinero para que pudiera regresar a su casa. "Robert Shirtliff" fue oficialmente licenciado en West Point (Nueva York) el 25 de octubre de 1783, tras casi año y medio de servicio. En la recopilación Massachusetts Soldiers and Sailors of the Revolutionary War, publicada a finales del siglo XIX, aparece el registro de "Robert Shirtliff" como de servicio entre el 20 de mayo de 1782 y el 25 de octubre de 1783.


Tras la guerra Deborah recuperó su identidad y regresó a su vida corriente. En 1785 se casó con un granjero llamado Benjamin Gannett, con el que tendría tres hijos (Earl, Mary y Patience) y adoptaría a una cuarta, una niña huérfana llamada Susanna. El matrimonio vivió con numerosos problemas económicos, y tuvo que recurrir habitualmente a los préstamos de sus parientes y de amigos cercanos, como el héroe de la independencia norteamericana Paul Revere, el cual también intercedió por ella ante las autoridades. En 1792, gracias a la mediación de Revere, el gobierno de Massachusetts accedió a abonarle las pagas que el ejército todavía le debía de sus años de servicio, y que le había retenido tras saber que era una mujer.

En 1802, tratando de ganar algo de dinero, Deborah empezó a dar conferencias hablando de su época como soldado, en las que aparecía vestida de mujer para luego ponerse el uniforme de soldado. Aún así, seguía pasando serias dificultades económicas. En 1804, de nuevo con la intermediación de Revere, Deborah Sampson solicitó una pensión de invalidez por las secuelas de sus heridas de guerra. Nunca antes una mujer había pedido una pensión de combatiente, pero gracias en buena parte a los entusiastas elogios de Revere, el Congreso de los EEUU concedió a Deborah Sampson-Gannett el 11 de marzo de 1805 una pensión de invalidez por un monto de cuatro dólares mensuales.


En 1809, Deborah elevó una nueva petición al Congreso, solicitando la retroactividad de su pensión desde el momento de su licencia en 1783, en lugar desde 1805. La petición fue rechazada, pero en 1816 el congreso le otorgó una generosa subida en su pensión, que le permitió devolver todo el dinero que debía y hacer algunas reformas en su granja.

Deborah Sampson falleció en Sharon (Massachusetts) el 29 de abril de 1827, a los 66 años de edad, a causa de la fiebre amarilla. Fue enterrada en el cementerio de Rock Ridge. Tras su muerte, su marido solicitó una pensión de viudedad como viudo de un soldado. Su petición dio lugar a una serie de debates, y al final el comité encargado concluyó que Deborah había dado "un ejemplo sin parangón de heroísmo femenino, fidelidad y valor" y accedió a la petición de Benjamin, aunque este falleció antes de poder cobrarla.


En 1797 el escritor Hermann Mann escribió, con la colaboración de Deborah, su biografía: The female review: Life of Deborah Sampson, the female soldier in the war of the revolution. Su éxito contribuyó a popularizar la figura de Deborah Sampson. Entre otros reconocimientos a su figura, hay una estatua en su memoria frente a la biblioteca pública de Sharon (donde también existe un parque con su nombre) y durante la Segunda Guerra Mundial se dio su nombre a un barco, el SS Deborah Gannett, un carguero artillado de la clase Liberty botado en 1944.

viernes, 6 de octubre de 2017

¿Sabías que...

-... según un estudio, construir una estación espacial como la Estrella de la Muerte de la saga Star Wars costaría 850.000.000.000.000.000 de dólares, se tardaría 833.000 años en construirla, y necesitaría un láser de mil billones de toneladas de peso para destruir un planeta de un sólo disparo?

-... James Chadwick (descubridor del neutrón) había sido alumno de Ernest Rutherford (descubridor del protón), quien a su vez había sido alumno de J. J. Thomson (descubridor del electrón)?

-... cuando el general de brigada del ejército de la Unión Oliver Otis Howard perdió su brazo derecho durante la batalla de Seven Pines (1862), su camarada el general de brigada Philip Kearny, que había perdido su brazo izquierdo durante la guerra entre México y EEUU, le dijo "¡General, tendremos que comprarnos los guantes a medias!"

-... el primer deportista descalificado en unas Olimpiadas por consumo de sustancias prohibidas fue el pentatleta sueco Hans-Gunnar Liljenwall, quien en la Olimpiada de México '68 admitió haberse tomado unas cervezas antes de su prueba de tiro para calmar sus nervios?

-... el romano Panteón de Agripa, construido entre el 118 y el 125 a. C. sigue siendo hoy en día la mayor cúpula de hormigón del mundo?

-... en diciembre de 1994, una avioneta que llevaba un alijo de cocaína perdió en pleno vuelo un paquete con casi 40 kilos de droga, que cayó en la localidad de Homestead... a escasos metros de donde se celebraba un encuentro de vigilantes ciudadanos en el que participaban varios agentes de policía?

-... en 2007 Escocia se gastó 125000 libras en una campaña para elegir un nuevo eslogan? El elegido fue... "Bienvenidos a Escocia".

-... los Testigos de Jehová han predicho erróneamente el fin del mundo más de 20 veces?

-... el SEAL Team 6, una unidad de operaciones especiales de la Armada norteamericana creada en 1980, recibió ese nombre para hacer creer a los soviéticos que los EEUU disponían de otros cinco equipos similares listos para entrar en acción?

-... sólo unas horas antes de firmar el embargo comercial contra Cuba, el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy compró 1200 puros habanos?

-... en 1838 un adolescente de 14 años llamado Edward Jones se coló en el Palacio de Buckingham disfrazado de deshollinador y huyó tras robar la ropa interior de la reina Victoria? "El chico Jones", como le llamó la prensa, se colaría en el Palacio en al menos otras tres ocasiones.

-... el último "superviviente" de la Guerra de Crimea (1853-1856) fue Timothy, una tortuga que era la mascota del navío de línea británico HMS Queen, y que murió en 2004?

domingo, 1 de octubre de 2017

Sesenta y seis días a la deriva

Simone y William Butler

Corría el mes de abril del año 1989 y el matrimonio norteamericano formado por William (60) y Simone (52) Butler, residentes en Miami, se embarcaba (literalmente) en una aventura largamente acariciada: dar la vuelta al mundo a bordo de su velero de doce metros de eslora, el Siboney, sin imaginarse la peripecia de la que iban a ser protagonistas.

La noche del 25 de junio de ese año, cuando el Siboney se encontraba a unas 1200 millas náuticas al suroeste de Costa Rica, un repentino estruendo sorprendió al matrimonio mientras dormían plácidamente a eso de las cuatro de la madrugada. Al salir a cubierta, descubrieron que se trataba de varias ballenas que se peleaban entre ellas. Antes de que pudieran hacer nada, uno de aquellos grandes cetáceos propinó al pequeño velero un fortísimo golpe que abrió una vía de agua en el costado de babor, lo que provocó su hundimiento en apenas quince minutos.


A los Butler apenas les dio tiempo para hinchar la balsa salvavidas, en la que consiguieron introducir algunas latas de comida y bidones de agua, una pequeña potabilizadora manual y algunos objetos más (aparejos de pesca, bengalas, útiles de navegación), antes de que el Siboney desapareciera para siempre bajo las aguas. Y allí, a bordo de aquella pequeña embarcación de plástico de apenas dos metros cuadrados, se resignaron a esperar ser rescatados.

Al principio los Butler mantuvieron la esperanza de ser hallados pronto. Tenían alimentos y creían que pronto encontrarían algún barco que los recogiese. Sin embargo, conforme fueron pasando los días, esta confianza se fue debilitando. Dos grandes mercantes pasaron muy cerca de ellos, pero pese a los desesperados intentos del matrimonio por llamar su atención, no los vieron. Cuando las provisiones que habían salvado comenzaron a escasear, se dieron cuenta de que su travesía iba a ser mucho más difícil de lo que habían pensado.

Pasado el primer mes a la deriva, sus provisiones se habían agotado. Sobrevivieron comiendo pescado crudo que pescaban, y una tortuga marina a la que lograron capturar cuando pasó junto a su balsa. Para beber, disponían de unos tres litros de agua al día que podían conseguir con la potabilizadora, más el agua de lluvia que lograban recoger. Pasaban la mayor parte del día tumbados para ahorrar energía, cambiando con frecuencia de postura para que no se les formasen úlceras en la piel, y jugando a las damas en un tablero que era uno de los pocos objetos que habían logrado salvar. En ocasiones su balsa se veía rodeada de tiburones hambrientos y muy agresivos, que llegaron a pinchar uno de los flotadores.

Mapa del recorrido del Siboney y de la balsa de los Butler
Cuando llevaban unos cincuenta días a la deriva, divisaron a lo lejos las características nubes que se forman sobre tierra. Trataron de dirigirse hacia allí remando con las manos, pero la corriente se lo impidió. Se trataba de la Isla del Coco, una isla situada a algo más de 500 km de la costa costarricense, declarada Parque Nacional y en la que, aunque no tiene una población estable, siempre hay personas en ella (vigilantes, biólogos, investigadores).

El día 65, un nuevo mercante, de bandera japonesa, pasó muy cerca de ellos. Esta vez si los vieron; varios marineros les hicieron señales desde la cubierta. Pero el buque no se detuvo. Simone, pese a los intentos de William para consolarla, se puso a llorar, creyendo que jamás los rescatarían. Sin embargo, el mercante japonés había avisado a las autoridades costarricenses de la presencia de la balsa, y al día siguiente, 20 de agosto, una patrullera los rescató. Tras 66 días a la deriva, habían recorrido más de mil millas y estaban a sólo trece millas de la costa.


El matrimonio fue trasladado a un hospital. Habían perdido 25 kilos de peso y tenían numerosas llagas en la piel, pero fuera de eso su estado de salud no era malo. Tiempo después, William relataría toda su aventura en un libro titulado 66 Days Adrift (66 Días a la Deriva).

domingo, 24 de septiembre de 2017

William James Sidis

William James Sidis (1898-1944)

Cuando se habla de niños superdotados (ahora también llamados "con altas capacidades") y de la manera más adecuada en la que deben ser educados, uno de los nombres que a menudo surge es el del norteamericano William Sidis, un genio precoz y deslumbrante que sin embargo se vio lastrado en su vida cotidiana por su peculiar personalidad y temperamento.

William James Sidis nació en Nueva York el 1 de abril de 1898. Sus padres eran un matrimonio de inmigrantes judíos de origen ucraniano excepcionalmente dotados en el plano intelectual. Su padre, Boris Sidis, doctorado en Medicina y Filosofía, fue un pionero de la psiquiatría, especializándose en psicopatología, sobre la que escribió numerosos libros y artículos. Su madre, Sarah Mandelbaum Sidis, fue una de las primeras mujeres en tener licencia para ejercer la medicina en Norteamérica. William recibió ese nombre en honor a su padrino, William James, psicólogo y filósofo, y amigo íntimo de su padre.


El nacimiento de William permitió a sus padres poner en práctica sus peculiares (y bastante excéntricas para la época) teorías sobre la educación infantil. Convencidos de que la innata curiosidad infantil necesitaba de constantes estímulos para alcanzar todo su potencial, el matrimonio Sidis se dedicó a educar al pequeño William desde sus primeros meses de vida. Y los resultados fueron asombrosos. William era capaz de pronunciar algunas palabras a los seis meses, a los ocho identificaba algunas letras y comía solo, al año de vida empezaba a escribir, y con dieciocho meses ya era capaz de leer el New York Times.

Sus avances eran espectaculares. Entre los cuatro y los ocho años escribió cuatro libros (dos sobre astronomía y dos de anatomía). A los seis años empezó la educación primaria, pero le bastaron seis meses para avanzar hasta la secundaria. A los ocho años dominaba ocho idiomas, aparte de su inglés natal (latín, griego, alemán, francés, ruso, hebreo, turco y armenio) e incluso inventó uno propio, basado en el latín y el griego, al que llamó vendergood. Sus logros acabaron por trascender el círculo de la familia y los amigos de los Sidis, y acabaron llegando a la prensa, que fijó su mirada en el pequeño genio.

Con nueve años solicitó su ingreso en la prestigiosa Universidad de Harvard. Los exámenes de acceso no fueron un problema para él, pero su solicitud fue finalmente rechazada por considerárselo "emocionalmente inmaduro" para el mundo universitario. Williams pasó entonces algún tiempo en el Tufts College, una universidad privada cerca de Boston, estudiando matemáticas e idiomas por su cuenta, hasta que en 1909, cuando contaba 11 años, fue por fin aceptado en Harvard, convirtiéndose en el alumno más joven en ingresar en la institución. Su primera conferencia pública, en enero de 1910, trataba sobre cuerpos de cuatro dimensiones en la geometría euclidiana, y causó sensación, hasta el punto de que un profesor profetizó que Sidis se convertiría en el matemático más brillante del siglo XX. En 1914, con 16 años, se graduaba summa cum laude en Medicina y obteniendo también un grado en Humanidades. Sin embargo, sus logros académicos no iban parejos a su crecimiento personal. Introvertido, callado, poco comunicativo, le incomodaba la atención que despertaba en los demás y el interés de la prensa. Nunca tuvo pareja, ni mostró interés en tener una vida familiar. Poco después de graduarse, anunció a varios periodistas que lo entrevistaban su intención de llevar lo que consideraba "la vida perfecta", que para él suponía vivir prácticamente aislado del resto del mundo. hay quien especula con que Sidis padecería algún tipo de trastorno del espectro autista, quizá síndrome de Asperger, que causa a quien lo padece dificultades en las interacciones sociales y en la comunicación.

Tras un enfrentamiento con algunos estudiantes de Harvard, que llegaron a amenazarlo, sus padres le consiguieron en 1916 un puesto en la Universidad Rice de Houston como profesor adjunto de matemáticas, dando clases de geometría y trigonometría. Solo estuvo allí un año, antes de dejar el puesto debido a sus diferencias con el departamento de matemáticas y al trato recibido por parte de sus alumnos, todos ellos mayores que él. Regresó a la costa este y abandonó su proyecto de licenciarse en matemáticas, ingresando en la facultad de derecho, pero lo dejó en su último año, en 1919.

Poco después de abandonar la escuela de leyes Sidis fue arrestado durante una manifestación socialista con motivo del primero de mayo en la que se sucedieron incidentes violentos. Ante el juez, Sidis se declaró ateo, socialista y objetor de conciencia durante la Primera Guerra Mundial, además de creer en un sistema libertario basado en los derechos individuales. El juez lo condenó a 18 meses de prisión según la Ley de Sedición de 1918, pero gracias a la intermediación de su padre se libró de ir a la cárcel, aunque estuvo un año ingresado en una casa de reposo en New Hampshire (donde sus padres trataron de "enderezarlo", llegando a amenazarlo con ingresarlo en un manicomio) y luego en California, donde estuvo otro año.

Cuando regresó a Nueva Inglaterra en 1921, Sidis estaba harto de todo, de sus padres, de la prensa, de la atención que generaba y de las expectativas creadas sobre su futuro. Se apartó de su familia y comenzó a desempeñar trabajos sencillos, como oficinista u operario, muy por debajo de su cualificación. Pasó a llevar una vida anónima y discreta, lejos de la atención que despertaba en otra época. Una vida tranquila como había deseado. Siguió estudiando aquellos temas que le interesaban, unas veces de manera autodidacta y otras en la universidad; a su muerte había completado siete carreras y había empezado varias más, que luego abandonó porque se aburría, y hablaba cerca de 40 lenguas. También escribió varios libros, algunos con seudónimo y otros bajo su nombre real, sobre los más diversos temas, desde astronomía (predijo la existencia de regiones en el universo donde la segunda ley de la termodinámica actúa en forma inversa a como nosotros la entendemos) hasta historia (tenía una serie de teorías propias y un tanto excéntricas sobre el origen de la población americana). También publicó un libro titulado Notes on the Collection of Streetcar Transfers, dedicado a una de sus obsesiones, el coleccionismo de todo lo relacionado con los tranvías (un libro que fue definido como "el libro más aburrido de la historia").

William Sidis, en su madurez
De cuando en cuando, algún periodista se acordaba de William y trataba de hablar con él, pero Sidis se mostraba siempre esquivo y rechazaba conceder entrevistas. En 1937, el New Yorker publicó un artículo titulado "April Fool", burlándose de él y dando muchos detalles sobre su vida en aquel momento. Sidis lo consideró injurioso y difamatorio, además de una invasión de su privacidad, lo que lo llevó a denunciar a la revista. Aunque una primera sentencia daba la razón al medio, argumentando que Sidis era una personalidad pública y sus circunstancias vitales eran de interés general, siguió apelando (había terminado la carrera de derecho y llevó el caso en persona) hasta que en 1944 finalmente un tribunal le dio la razón, aunque a costa de años de esfuerzo y sinsabores.

No llegó a disfrutar mucho tiempo de su victoria. Meses después, su casera lo encontró inconsciente en el modesto apartamento que ocupaba en Boston. Había sufrido un derrame cerebral (la misma causa de la muerte de su padre en 1923) y, pese a que fue llevado a un hospital, nunca recuperó la consciencia y murió el 27 de julio de 1944, a los 46 años.

La figura de Sidis sigue siendo cuestionada. Muchos dudan de algunos de sus logros y consideran que su inteligencia fue exagerada y sobredimensionada por su familia y por la prensa, que llegaron a decir que había sido la persona más inteligente de la historia. Su hermana afirmó tras su muerte que un test de inteligencia al que había sido sometido había dado un IQ superior a cualquier otro conocido, pero no hay pruebas de ello. Todavía se discute si su brillante talento se debía a los peculiares modos educativos de sus padres o a un talento innato, y si sus dificultades en la vida adulta se debieron a su falta de interacciones sociales durante su infancia, centrada en el estudio. Hay quien opina que, con una infancia más normal y convencional, quizá William habría llevado una vida más convencional y habría sabido aprovechar mejor su inmenso talento.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Jack, el babuino ferroviario

Jack y James Wilde


A finales del siglo XIX, a los viajeros del ferrocarril que conectaba las ciudades sudafricanas de Cape Town y Port Elizabeth les resultaba familiar la figura de James Wilde, un guardagujas de la estación de Uitenhage al que apodaban "Jumper" ("Saltador") por su costumbre de saltar de un vagón a otro de los convoyes, incluso estando en marcha. Esta costumbre le saldría cara; en 1877 resbaló en una de sus acrobacias y cayó bajo un tren en marcha. Salvó la vida por poco, pero perdió ambas piernas en el accidente.

Tras una larga y dolorosa recuperación, Wilde regresó a su puesto en Uitenhage. Se había fabricado unas toscas piernas de madera sobre las que era capaz de desplazarse distancias no muy grandes, y un carrito para cuando debía recorrer trayectos mayores, pero aún así tenía limitaciones y no era capaz de llevar a cabo su trabajo con la presteza y rapidez que a él le habría gustado.

Una tarde Wilde se hallaba visitando el mercado de Uitenhage cuando fue testigo de un peculiar espectáculo que atraía la atención de numerosas personas: un babuino del Cabo o papión chacma (Papio ursinus) conduciendo un carro de bueyes. Sorprendido por la inteligencia del primate, y convencido de que podía serle útil en su trabajo, Wilde rogó insistentemente al dueño del animal que se lo vendiera. Y, aunque a éste no le hacía demasiada ilusión desprenderse de su mascota, sentía lástima por Wilde y acabó accediendo.

Wide se llevó a Jack (así se llamaba el babuino) a su hogar, una cabaña cercana a la estación, y comenzó su peculiar entrenamiento. Cada mañana Jack empujaba el carrito de Wilde hasta la estación y una vez allí observaba atentamente los distintos cometidos de su amo. Uno de estos cometidos era llevarle a los conductores la llave de los depósitos de carbón cuando así lo requerían. Jack no tardó en aprenderse la señal (cuatro pitidos del silbato de la locomotora) y cada vez que lo escuchaba corría a tomar la llave de Wilde y llevársela al conductor.


Otro de los labores que James Wilde enseñó a Jack era la de accionar las palancas de señales cada vez que un tren se aproximaba. Primero, Jack aprendió a accionar cada palanca según un gesto que Wilde le hacía con la mano, y siempre buscando la confirmación de su amo antes de mover cada palanca. No obstante, con su gran inteligencia el simio aprendió a accionar la palanca adecuada en cada momento, sin esperar la señal de Wilde; y aunque éste nunca perdía de vista a Jack, el babuino jamás se equivocó de palanca, ni hizo falta que le repitieran una orden. De la misma manera, Wilde le enseñó a realizar tareas domésticas en su hogar, como tirar la basura o barrer el suelo.

La presencia de tan peculiar trabajador en la estación no tardó en atraer la atención de la gente. Muchos habitantes de Uitenhage acudían a la estación para poder ver a Jack trabajando, e igualmente los pasajeros de los trenes que pasaban por allí quedaban asombrados al ver al simio. A menudo, lo recompensaban lanzándole trozos de comida, que Jack aceptaba gustoso. También se había aficionado a recibir cada noche un traguito de licor que su amo le daba como recompensa por su trabajo, hasta el punto de que cuando a Wilde se le olvidaba, al día siguiente Jack se mostraba enfurruñado y de mal humor.


Y así, la peculiar pareja siguió trabajando junta hasta que una elegante dama de Port Elizabeth fue testigo del trabajo de Jack y quedó horrorizada al ver al animal encargándose de las señales de la estación. De inmediato, elevó una queja a las autoridades del ferrocarril, los cuales hasta aquel momento desconocían que Wilde tuviera a un babuino como ayudante. Y no la creyeron hasta que el gerente y varios directivos de la compañía visitaron la estación. De inmediato, Wilde y Jack fueron despedidos.

Wilde no se conformó, y reclamó a la compañía la devolución de su puesto, defendiendo su profesionalidad y la de Jack. El gerente estuvo de acuerdo en poner a prueba las habilidades del babuino. Cuando el primer tren se acercó a la estación, Jack, sin ningún tipo de orden, accionó las palancas adecuadas según las señales de la locomotora, e incluso se quedó observando su llegada para asegurarse de que había hecho lo correcto. Impresionado, el gerente no solo devolvió a Wilde su puesto, sino que contrató a Jack, que se convirtió de esta manera en el único empleado no humano del ferrocarril, con un sueldo de veinte céntimos diarios y media botella de cerveza a la semana, además de raciones de comida.

Jack trabajó en el ferrocarril durante nueve años, hasta su muerte en 1890 a causa de una tuberculosis. Durante todo ese tiempo, jamás cometió ningún error que provocara un accidente. Su cráneo forma parte de la colección del Museo Albany de Grahamstown.

martes, 12 de septiembre de 2017

El origen del conde de Montecristo



El conde de Montecristo es, junto a Los tres mosqueteros, la obra más popular de Alejandro Dumas padre, y una de las cumbres de la literatura del siglo XIX. La monumental novela, escrita en colaboración con Auguste Maquet (uno de los varios "negros" que el escritor tuvo a lo largo de su carrera), consta de 117 capítulos y se publicó por primera vez en el periódico Journal des Débats en 18 entregas entre agosto de 1844 y enero de 1846. La historia es bien conocida: Edmundo Dantés es un joven marino que, a causa de una denuncia anónima, es arrestado el mismo día de su boda y encarcelado de manera injusta en el terrible presidio de la isla de If durante catorce años. Tras fugarse y encontrar un tesoro oculto en la isla de Montecristo, regresa a Francia bajo la identidad del conde de Montecristo para vengarse de los responsables de su infortunio. Una historia que bebe de hechos reales: se inspira en un caso real sucedido en Francia a principios del siglo XIX.

El protagonista de aquel suceso se llamaba Pierre Picaud y era un humilde zapatero de la ciudad de Nîmes al cual le sonríe la fortuna en 1807 cuando se compromete con Marguerite Vigoroux, una mujer perteneciente a una destacada y adinerada familia de la ciudad. Pero como suele ocurrir, su buena fortuna le hizo ganar enemigos. En su caso, esta enemistad llevaba el nombre de Mathieu Loupian, un tabernero, viudo y con dos hijos, el cual había estado cortejando también a Marguerite. Llevado por sus irrefrenables celos, presentó una denuncia falsa contra Picaud, acusándolo de ser un espía al servicio de Inglaterra, una acusación muy grave en aquellos tiempos. Para reforzar su acusación, sobornó a dos sujetos apellidados Solari y Chaubard, clientes habituales de su taberna, para que declararan como testigos. Un tercer sujeto, apellidado Allut, estaba al tanto de la conspiración, pero se negó a tomar parte en ella, aunque tampoco hizo nada por impedirla. Loupian confió su denuncia a un comisario, también habitual de su taberna, el cual la hizo llegar a Anne Jean Marie René Savary, duque de Rovigo, general del ejército francés y hombre de confianza de Napoleón, que ordenó el arresto de Picaud el mismo día de su boda.

El infortunado Picaud pasará siete años recluido en la fortaleza piamontesa de Fenestrelle, sin saber de qué se le acusa hasta el segundo año. Durante su reclusión, Picaud se las arregló para cavar un pasadizo hasta la celda vecina, ocupada por un sacerdote italiano llamado padre Torri, encarcelado por motivos políticos. Entre ambos surge la amistad y, cuando poco después el padre Torri falleció, le nombró heredero de un tesoro de gran valor que había escondido antes de su arresto en el pilar de una iglesia de Milán. Picaud fue liberado en 1814, tras la caída de Napoleón, y viajó a Milán en busca del tesoro, que halló justo donde Torri le había dicho. A continuación, con un aspecto completamente distinto al que solía tener, envejecido por los años de encierro, y bajo el nombre falso de Joseph Lucher, regresó a Nîmes en busca de aquellos que se lo habían arrebatado todo.

Sus pesquisas no tardaron en llevarlo hasta Allut. Se presentó ante él fingiendo ser un abate italiano llamado Baldini y, tras sobornarlo entregándole un diamante de gran tamaño, consiguió que le revelara toda la conspiración tramada y ejecutada contra el zapatero Picaud. Así, se entera de que Loupian, el principal responsable de lo que le había sucedido, se había casado dos años después de su arresto con Marguerite, la que iba a ser su esposa. Ahora Loupian vive en París y es propietario de un lujoso café-restaurante en el Boulevard des Italiens, comprado con la dote de su esposa. Enfurecido, Picaud viaja hasta Paris en busca de venganza.

Lo primero que hace es conseguir empleo en el establecimiento de Loupian, para estar lo más cerca posible de su enemigo. Poco después, Chaubard, que también se había mudado a París, es hallado muerto en la Pont des Arts, apuñalado con una daga en la que figura la inscripción "Número Uno", pero Loupian no relaciona su muerte con Picaud. Entonces comienzan las desgracias para él. Su hija es seducida por un tal "príncipe Corlano", con el que se compromete; pero en la fiesta de compromiso se revela que el tal príncipe es en realidad un farsante, un antiguo criminal condenado a galeras. El escándalo supone una deshonra para la familia Loupian, y su hija, consternada, muere poco después. A continuación es el hijo de Loupian el que es arrestado, acusado de un robo de joyas, y es condenado a veinte años de trabajos forzados. Más tarde, el café de Loupian sufre un misterioso incendio que lo reduce a cenizas y deja al antiguo tabernero en la ruina.

El siguiente en caer es Solari, que muere envenenado. Alguien sin identificar dejaría luego sobre su ataúd una nota en la que está escrito "Número Dos". Y por fin, para culminar esta despiadada venganza, Picaud se encuentra con Loupian, revelándole su verdadera identidad antes de apuñalarlo hasta la muerte.

Una vez cumplida sobradamente su venganza, Picaud seguramente se habría ido de París de no haber entrado en escena de nuevo Allut. El antiguo encubridor de Loupian había reconocido a Picaud a pesar de su disfraz, y había permanecido atento a las sucesivas desgracias que habían ocurrido a los tres conspiradores, sabiendo perfectamente quién era el responsable. Y tras la muerte de Loupian, en parte por codicia, en parte por miedo a que Picaud también lo buscara a él, Allut actuó primero y secuestró a Picaud. Trató de extorsionarle, pero Picaud se negó a entregarle dinero alguno, y finalmente Allut lo asesinó y ocultó su cadáver. Luego, para evitar molestas investigaciones, huyó a Inglaterra.

París en llamas tras la Comuna (1871)
Los verdaderos sucesos ocultos tras todas estas muertes seguramente habría permanecido ocultos si en 1828 un agonizante Allut no hubiera pedido la presencia de un sacerdote francés estando en su lecho de muerte en Londres. A dicho sacerdote, un abate apellidado Madeleine, le contó la historia completa antes de morir. El sacerdote puso por escrito el relato de Allut y lo envió al prefecto de la policía parisina, el cual lo depositó en los archivos del cuerpo. Allí habría sido hallado por el archivero y escritor Jacques Peuchet, el cual en 1838 dio a conocer el caso como un capítulo de sus Mémoires tirés des Archives de la Police de Paris, y de ahí obtuvo Dumas su inspiración para su novela. El libro de Peuchet es la única fuente que se conserva; el texto del abate Madeleine, en el caso de que hubiera existido, desapareció en el gran incendio que puso fin a la Comuna de París (1871).

sábado, 9 de septiembre de 2017

La emisora UVB-76



Uno de las más intrigantes misterios tecnológicos de los últimos tiempos es la extraña emisora de onda corta conocida como UVB-76 o "el zumbador". Esta emisora, que emite en una frecuencia de 4625 kHz lleva más de cuarenta años activa sin que se sepa quién la controla o cuál es su cometido.

Las primeras referencias a esta emisora datan de principios de los años 70, pero fue en la década posterior cuando de verdad comenzó a llamar la atención. Durante años, la emisora emitía un doble pitido, que se repetía unas 25 veces por minuto, casi las 24 horas del día. Antes de cada hora, los pitidos eran sustituidos por un tono continuo que se prolongaba durante un minuto, hasta que se reanudaban los pitidos. Y unos 50 minutos cada día, la emisora se quedaba totalmente en silencio hasta que los pitidos se reiniciaban.

Con el paso de los años, la transmisión fue variando. El doble pitido dio paso a un zumbido monocorde, que todavía se mantiene, y dejó de interrumpirse al inicio de cada hora, emitiéndose de manera continua. El día de Nochebuena de 1997, por primera vez, la emisora lanzó al aire un mensaje de voz: un hombre que hablaba en ruso, que identificó la emisora como UVB-76 (hasta entonces se la conocía por apodos o por su frecuencia) para a continuación recitar lo que parecía ser un mensaje cifrado de números y letras, y que decía: "Ya UVB-76, ya UVB-76. 180 08 BROMAL 74 27 99 14. Boris, Roman, Olga, Mikhail, Anna, Larisa. 7 4 2 7 9 9 1 4".

Desde ese momento, las transmisiones de voz, casi siempre del mismo estilo (códigos de letras y números) se han repetido sin una periodicidad fija. En ocasiones han pasado años entre mensajes y otras veces se emiten varios en un mismo día (el 17 de octubre de 2016 se llegaron a emitir 18 mensajes en 24 horas). Aquella primera transmisión de voz de 1997 permitió no sólo conocer el nombre de la emisora, sino también situar el origen de la transmisión en una colina en las proximidades de Povarovo, una pequeña localidad 30 kilómetros al noroeste de Moscú.

Fotografía por satélite del supuesto emplazamiento original de la emisora en Povorovo
En ocasiones, además de los mensajes de números y letras, también se han podido escuchar de fondo en la transmisión otros sonidos, tales como conversaciones en ruso o fragmentos de El lago de los cisnes de Tchaikovsky, lo que indica que el zumbido de la transmisión no es producido internamente sino que lo emite algún dispositivo colocado ante el micrófono, que se encuentra permanentemente abierto.

El 5 de junio de 2010, la transmisión se interrumpió de manera sorpresiva y se reanudó al día siguiente. La teoría más extendida es que se debió a un traslado, ya que según algunas fuentes ahora su lugar de emisión parece estar en las cercanías de San Petersburgo. Además, en septiembre de ese año la emisora empezó a utilizar otra identificación: MDZhB. En agosto de 2011 un grupo de exploradores urbanos se acercaron a Povarovo y afirmaron haber hallado una antigua base militar abandonada.

El gran misterio de la emisora sigue siendo su objetivo. Una de las primeras y más extendidas teorías dice que se trata de una emisora dedicada a enviar mensajes secretos a los agentes rusos en Occidente, al igual que otras emisoras que existieron en ambos bandos durante la guerra fría. Las emisoras enviaban mensajes que a oídos de un oyente cualquiera parecían un galimatías sin sentido, y sólo el emisor y el receptor conocían el código que revelaba el auténtico mensaje oculto. No obstante, el hecho de que tardara tanto tiempo en empezar a emitir mensajes de voz parece desacreditar esta teoría, al igual que otra de las más repetidas: que se trate de un sistema de comunicación secreto entre unidades del ejército ruso en la región de Moscú.

Espectro de la emisión de la UVB-76 (courtesy by Janm67)
Otra de las teorías que se han propuesto es que se trate de un "dispositivo de hombre muerto" heredado de la época soviética. Un dispositivo de este tipo, originariamente empleado en ferrocarriles, es un sistema que necesita una actualización continua y que, en el caso de que dicha actualización no se produzca, ejecuta una rutina preestablecida. En los trenes, es un freno o una alarma que se activa si el conductor deja de apretar un botón o pedal cada cierto tiempo. Según esta teoría, en caso de que la URSS (ahora Rusia) sufriera un ataque masivo, como en una guerra nuclear, la emisora debería enviar un mensaje al Estado Mayor y, si este no respondiera (por haber sido destruido o haber quedado incomunicado) sería la encargada de enviar una señal a las unidades militares para comenzar el contraataque.

También hay quien dice (basándose en una comunicación del Observatorio Geofísico de Borok) que se trata de un experimento científico para medir alteraciones en la ionosfera, aunque muchos dudan de la idoneidad de tal sistema. Incluso los hay que, dada la potencia de la emisora, sugieren que los mensajes van dirigidos hacia el espacio exterior.

martes, 5 de septiembre de 2017

Los basters

Mujeres basters con sus trajes tradicionales


Una de las comunidades más peculiares del sur de África es la de los basters, un grupo étnico que vive mayoritariamente en Namibia y que ha conservado durante décadas su cultura y tradiciones propias. Los basters son descendientes de los hijos mulatos que los colonos europeos (fundamentalmente holandeses, pero también franceses e ingleses) tuvieron con mujeres africanas, especialmente de la tribu Khoikhoi (conocidos comúnmente como hotentotes) a raíz del establecimiento de la Colonia del Cabo en África del Sur a mediados del siglo XVII. Su nombre, basters, deriva de la palabra holandesa bastaards (bastardos), que a pesar de su origen peyorativo ellos han adoptado con orgullo como una señal de identidad.

Aunque nunca tuvieron los mismos derechos que los colonos blancos, durante los primeros tiempos de la colonia los mulatos tuvieron una consideración superior a la de los habitantes nativos, e incluso muchos de ellos consiguieron ser propietarios de sus propias granjas. Sin embargo, conforme la colonia iba aumentando de población y el terreno cultivable comenzaba a escasear, la presión sobre ellos por parte de las autoridades y de sus vecinos blancos aumentó. Algunos optaron por convertirse en criados y peones, pero aquellos que rechazaban la discriminación a la que eran sometidos y querían preservar su independencia se vieron forzados a trasladarse hacia los límites de la colonia. A mediados del siglo XVIII, la mayoría de los granjeros basters se concentraba en el distrito de Khamiesberg, en el extremo noroccidental de la colonia. De allí también tuvieron que mudarse por la presión de los otros colonos, trasladándose hacia la frontera interior de la colonia, la zona menos apetecible para los granjeros. Su situación no mejoró cuando los británicos ocuparon la colonia en 1795, ocupación que pasó a ser definitiva cuando en 1814 los holandeses cedieron la posesión de la colonia al Reino Unido.

Fue a finales del siglo XVIII cuando los basters comenzaron a organizarse en comunidades regidas por un Consejo o Raad, al frente del cual estaba un Jefe o Kaptein, que eran elegidos anualmente en una asamblea, en la que también se aceptaban nuevos miembros. El Raad se encargaba de velar por el orden dentro de la comunidad, castigar infracciones y faltas y de dirimir pleitos y discusiones por asuntos de tierras. Durante la asamblea que la comunidad de los basters de De Tuin celebraron el 24 de marzo de 1868 se decidió emigrar más allá de las fronteras de la colonia para encontrar nuevos territorios libres en los que asentarse y dejar atrás de una vez por todas la discriminación y las arbitrariedades que padecían.

El primer Consejo baster (1872). Hermanus van Wyk es el segundo por la derecha
La primera avanzadilla estaba formada por unas 30 familias lideradas por el Kaptein Hermanus van Wyk y partió de De Tuin en 1869. Esta expedición acabó por asentarse en una amplia llanura entre los desiertos de Namib y Kalahari, fundando la ciudad de Rehoboth, a unos noventa kilómetros al sur de la actual capital de Namibia, Windhoek. A esos pioneros les siguieron otras familias y la población de Rehoboth comenzó a crecer. El 23 de septiembre de 1870, en la llamada conferencia de paz de Okahandja, los basters acordaron establecer relaciones pacíficas con las tribus locales (namas y hereros), aunque eso no evitaría en años posteriores algunos enfrentamientos armados, debidos fundamentalmente a la tendencia de sus vecinos de robarles ganado, una de las bases de la economía baster. En 1870 ya había 333 habitantes en Rehoboth, que aumentaron a 800 en 1874 y 1500 en 1885. Algunas de esas familias siguieron viaje hacia el norte, estableciéndose en la ciudad angoleña de Lubango.

Bandera de los basters de Rehoboth
En 1872, los basters proclamaron la Rehoboth Gebiet, la República Libre de Rehoboth. Establecieron que el poder ejecutivo recayera en un Kaptein elegido de manera vitalicia (el primero fue Hermanus van Wyk, que ostentó el cargo hasta su muerte en 1905), ayudado por un Consejo cuyos miembros eran elegidos por él. Además, había un Consejo Ciudadano (Volksraad) cuyos miembros eran elegidos cada cinco años, y que detentaba el poder legislativo. También tenían una constitución; las conocidas como Vaderlike Wette (Leyes de los padres), cuya primera versión databa de diciembre de 1868, y que fue posteriormente reescrita y extendida en 1872 y 1874. En ella se recogían no sólo disposiciones políticas (como la ciudadanía o el gobierno), sino también regulaciones civiles y leyes criminales. Entre otras disposiciones, establecía que todo burger (ciudadano) varón tenía derecho a recibir de manera gratuita una parcela de terreno cultivable al cumplir los 18 años. Para ser ciudadano de Rehoboth había dos vías: por nacimiento (siendo hijo de un ciudadano) o bien siendo aceptado por las autoridades. La ciudadanía no estaba condicionada por la raza; aunque la gran mayoría de la población eran de origen mulato, también hubo blancos y negros que fueron aceptados como ciudadanos, con los mismos derechos que los basters.


Los basters vivieron así de manera independiente hasta que en 1884 el Imperio Alemán reclamó el control de toda la región, convirtiéndola en una colonia con el nombre de África del Sudoeste Alemana. El 11 de septiembre de 1885, Hermanus van Wyk firmaba con los alemanes el llamado Schutz und Freundschaftsvertrag (Tratado de Protección y Amistad), por el cual el gobierno alemán reconocía a los basters (a los que consideraba población nativa y no europea) el derecho a conservar sus instituciones y autogobierno. Un segundo tratado firmado en 1895 establecía la creación de una milicia armada entre los basters que actuaría como apoyo de las tropas coloniales alemanas en sus luchas contra las tribus locales. A la muerte de Hermanus van Wyk en 1905 no se aprobó la elección de un nuevo Kaptein; en su lugar, los alemanes nombraron un Basterrat o Consejo de los Basters, que funcionó hasta 1914, en que fue elegido como Kaptein Cornelius van Wyk, el hijo de Hermanus.

Soldados basters con el uniforme alemán durante la Primera Guerra Mundial
Las relaciones entre basters y alemanes permanecieron amistosas hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. En ese momento, el ejército colonial alemán (Schutztruppe) decretó el alistamiento forzoso de todos los ciudadanos de Rehoboth en edad de combatir. Los basters se negaron; temiendo perder su autonomía ante una más que probable derrota de los alemanes ante las tropas sudafricanas, prefirieron permanecer neutrales. Sin embargo, terminaron por aceptar, solicitando ser destinados únicamente a labores tras las líneas. Aún así, en febrero de 1915, los reclutas basters fueron asignados como guardianes en el campo de prisioneros de Uitdraii, lo que levantó muchas protestas; los basters no querían inmiscuirse en una guerra entre blancos y los prisioneros sudafricanos no querían ser custodiados por los que según su punto de vista no eran sino soldados negros.

Ante el deterioro de la situación, el 1 de abril de 1915 Cornelius van Wyk se entrevistó en secreto con Louis Botha, primer ministro de Sudáfrica, para negociar la conservación de su autonomía a cambio de su neutralidad. La situación degeneró en los siguientes días; ante el avance sudafricano, los alemanes decidieron retirarse hacia el norte y llevarse consigo a sus prisioneros, y con ellos a los guardianes basters. Estos se negaron, temiendo ser considerados combatientes por los sudafricanos. Ante la inminente partida de las tropas alemanas, centenares de reclutas basters desertaron la noche del 18 de abril para regresar a Rehoboth. El 22 de abril el teniente coronel Bothe informaba por escrito al Consejo baster que habían violado el tratado de protección y sus actos eran considerados hostiles hacia Alemania; el gobernador alemán, Theodor Seitz, anuló el tratado y dio orden de atacar Rehoboth. En los días siguientes se sucedieron las escaramuzas entre alemanes y basters, sin perdonar ni a los civiles (fueron asesinados numerosos granjeros alemanes y basters, entre ellos dos hijos de Cornelius van Wyk). Muchos basters huyeron con sus familias para refugiarse en las montañas.

Monumento en conmemoración de la Batalla de Sam Khubis
Una joven baster de 14 años que trabajaba en un campamento alemán oyó una conversación que hablaba de un inminente ataque militar contra los basters. Rápidamente hizo saber esta noticia a van Wyk, el cual se atrincheró con un contingente de unos 700 u 800 hombres en Sam Khubis, una posición montañosa a unos 80 kilómetros al sudoeste de Rehobock. Allí, el 8 de mayo de 1915, se produjo la Batalla de Sam Khubis: pese a los continuos ataques alemanes, superiores en número y armados con artillería y ametralladoras, la posición baster resistió hasta el anochecer. Apenas les quedaba munición, y un nuevo ataque seguramente les habría derrotado; pero, milagrosamente, a la mañana siguiente las tropas alemanas se retiraron, temerosas del avance sudafricano.

Tras la derrota alemana, el África del Sudoeste quedó bajo control militar sudafricano hasta 1919; en esa fecha, la Sociedad de Naciones otorgó a Sudáfrica el control administrativo de la región. Los sudafricanos impusieron el mismo sistema de apartheid que funcionaba en su país natal; los basters pasaron entonces a tener la misma consideración que la población negra, y se les anularon los derechos y privilegios que les habían reconocido los alemanes. En 1923 algunos miembros del Consejo Ejecutivo y del Volksraad firmaron un acuerdo con las autoridades sudafricanas; un acuerdo al que, sin embargo, la mayor parte de los basters se oponía, lo que generó un cisma que provocó la formación de un Nuwe Raad (Nuevo Consejo), opuesto al ya existente. Esta división duró hasta 1933, en que se formó un nuevo Consejo elegido por toda la comunidad.

Durante el gobierno sudafricano, aunque discriminados y habiendo perdido buena parte de su independencia (los dirigentes basters enviaron numerosas peticiones, primero a la Sociedad de Naciones y luego a su sucesora, las Naciones Unidas, pidiendo recuperar su autonomía), los basters consiguieron mantener cierta soberanía sobre los asuntos internos de Rehoboth. En 1966 la ONU dio por terminada la administración sudafricana de la región, pero ésta continuó de facto. En 1976 los sudafricanos concedieron una autonomía parcial a los basters, convirtiendo Rehoboth y los territorios circundantes en un territorio semiautónomo con un estatus similar al de los bantustanes sudafricanos, con el nombre de Basterland o Baster Gebiet.

El Consejo baster a principios de los ochenta.
La independencia de Namibia en marzo de 1990 puso fin a la autonomía baster. El nuevo gobierno, controlado por el partido SWAPO (South West Africa People's Organization), antigua organización guerrillera, anuló los privilegios de los basters, con la excusa de no hacer diferencias entre los ciudadanos del nuevo país. Los basters se opusieron e incluso llegaron a proclamar su independencia, ocupando la ciudad y negándose a negociar con la nueva administración. El gobierno namibio se vio obligado a enviar tropas que en septiembre de 1990 retomaron el control de la ciudad e incautaron todas las propiedades del antiguo gobierno baster, incluidos los terrenos comunales.

Desde entonces, los basters han peleado por recuperar su autonomía. Irónicamente, muchos de ellos añoran los tiempos del apartheid, ya que pese a estar discriminados con respecto a la población blanca aún podían mantener una cierta independencia. Han elevado numerosas quejas a la ONU y a otros organismos internacionales argumentando que el gobierno namibio favorece a los ovambo, la etnia mayoritaria en el país, frente a las demás comunidades. Forman parte de la UNPO (Organización de Países y Pueblos No Representados) junto a nacionalidades como el Tíbet, el Kurdistán, Bretaña o la Cabilia.

John McNab, Kaptein de los basters desde 1999
En la actualidad, los basters conservan numerosas tradiciones y aspectos de su cultura heredados de los holandeses. Hablan afrikaans (el holandés de Sudáfrica), son mayoritariamente calvinistas e incluso su ropa tradicional y sus himnos religiosos derivan de las de los colonos holandeses. En la actualidad no hay un censo detallado, pero se estima que pueden ser entre 35 y 40000 personas, que residen mayoritariamente en Rehoboth y su distrito. Siguen perpetuando sus instituciones tradicionales (el actual Kaptein, John McNab, fue elegido en 1999), aunque carecen de toda autoridad legal.

Para quien quiera saber más, http://rehobothbasters.org/

martes, 29 de agosto de 2017

El crimen de la calle Fuencarral



La mañana del 2 de julio de 1888, los vecinos de la madrileña calle Fuencarral llamaban asustados a la policía al notar que del segundo izquierda del portal 109 salía humo y un desagradable olor a quemado. Los agentes derribaron la puerta del piso y hallaron en la alcoba principal el cuerpo parcialmente quemado de una mujer, que sería luego identificada como Luciana Borcino, natural de la villa pontevedresa de Baiona, viuda de Vázquez Varela. Una dama acomodada (le atribuían una renta de 5000 duros al año) de 50 años de edad, irascible y de carácter agrio, y con fama de durarle poco las criadas. El cuerpo estaba tendido boca arriba en el suelo, a los pies de la cama, descalzo, y sobre él habían arrojado trapos empapados en petróleo a los que luego se había prendido fuego. A pesar de ello, todavía se distinguían en el pecho del cadáver marcas de sangre que hacían pensar que había sido apuñalada antes de ser quemada. Daba así comienzo a uno de los casos criminales más famosos y que más atención generó de la historia negra española del siglo XIX.

Al registrar la casa, la policía halló en otra habitación a una mujer desmayada, junto al perro de la casa (un bulldog que, según los vecinos, se mostraba agresivo y fiero con los extraños), también inconsciente. La mujer era la criada de la señora; se llamaba Higinia Balaguer Ostalé, soltera, de veintiseis años, natural del pueblo de Ainzón, en el partido judicial de Borja (Zaragoza), que llevaba unos seis meses al servicio de la viuda de Vázquez Varela. Una vez hubo vuelto en si la criada, ésta negó saber nada del crimen; según dijo, la noche anterior un hombre desconocido había venido a ver a su señora y ella se había retirado a dormir, dejándolos a solas. La explicación no satisfizo a las autoridades que, tras un nuevo interrogatorio, obtuvieron una versión diferente: Higinia acusó del crimen al único hijo de doña Luciana, José Vázquez Varela, conocido como Varelita o el Pollo Varela, un joven de 23 años y de pésima reputación. El Pollo Varela llevaba una vida de vicio y depravación; era amante de Dolores Ávila, conocida como Lola la Billetera, quien casualmente era amiga íntima de la criada Higinia, y acudía con frecuencia a pedirle dinero a su madre, amenazándola con quemarla viva si no se lo daba y llegando a agredirla en alguna ocasión. El problema era que el Pollo Varela parecía tener una coartada sólida: en el momento del crimen, estaba en la Cárcel Modelo de Madrid cumpliendo una condena de tres meses de cárcel por el hurto de una capa.

No obstante, en su declaración Higinia afirmaba que eran vox pópuli las buenas relaciones entre Varela y el director de la Modelo, José Millán Astray (padre del general José Millán-Astray, fundador de la Legión española), y que Varela entraba y salía de la cárcel a su antojo. Ante estas declaraciones, el juez decidió procesar a Higinia y al Pollo Varela, como presuntos autores; y a Dolores Ávila, a su hermana María y a José Millán Astray como presuntos colaboradores.

José Vázquez Varela Borcino, el Pollo Varela

El crimen despertó un interés sin precendentes entre la sociedad madrileña y española. Los numerosos periódicos de la capital publicaban diariamente columnas dedicadas a todos los pormenores y novedades del caso y el caso se convirtió en uno de los temas estrella de las tertulias de los cafés. Se crearon incluso bandos: los higinistas, partidarios de la criada, y los varelistas, defensores de la inocencia del hijo de la víctima. Las connotaciones sociales y políticas del caso no hacían sino aumentar el tono de las discusiones. Así, muchos veían en Higinia a una víctima, una joven de clase humilde a la que querían culpar del crimen para proteger al Pollo Varela, el arquetipo de joven burgués licencioso y depravado, acostumbrado a salirse siempre con la suya. Además, José Millán, otro de los implicados, era un funcionario que ya tenía un expediente abierto por irregularidades cometidas en su anterior destino en el penal de Valencia, y que había medrado gracias a la protección del poderoso Eugenio Montero Ríos, presidente del Tribunal Supremo y antiguo ministro de Justicia. Tan confiado estaba Millán en el poder de su ilustre protector, que llegó a decir a un periodista: "Si a mí se me tocara un pelo, bajaría el presidente del Supremo de su silla".

La primera sesión del juicio tuvo lugar en el Palacio de Justicia de Madrid el 26 de marzo de 1889, ante una expectación sin precedentes. Miles de personas se agolpaban frente al juzgado tratando de hacerse con uno de los escasos sitios disponibles en la sala (algunos hicieron cola desde el día anterior) o para ver la llegada de los acusados. Entre los asistentes habituales estaba el escritor Benito Pérez Galdós, quien escribió una serie de atinadas crónicas para el diario argentino La Prensa. Como muestra de la importancia del caso, baste decir que Nicolás Salmerón, diputado en las Cortes y antiguo presidente de la Primera República, había aceptado hacerse cargo de la defensa de Higinia de manera desinteresada. Otro de los aspectos destacables es que, por primera vez, se aceptó la presencia como acusación de la acción popular, ejercida por varios de los periódicos más importantes de Madrid (La República, El País, La Iberia, El Resumen, El Liberal y La Opinión), cuyos directores consideraban que todo el sumario estaba plagado de irregularidades e intromisiones políticas. La mayoría de aquellos periódicos opinaba que Higinia sólo era una cabeza de turco, y que su participación en el asesinato había sido secundaria, siendo Varela (como autor) y Millán (como instigador) los verdaderos responsables.

Retrato de Higinia Balaguer, obra de Benito Pérez Galdós
Durante el juicio, la actitud de la criada no ayudó precisamente a su credibilidad. Llegó a confesar haber sido la autora del crimen, tras discutir con su señora por haber roto un jarrón, pero luego cambiaría su versión para acusar a Varela. No era algo inesperado, ya que en sus distintas declaraciones Higinia cambió en al menos veinte ocasiones su versión, unas veces admitiendo su culpa, otras culpando a Varela, e incluso atribuyendo el asesinato a su amiga Dolores. Llegó incluso a decir que había entrado a servir a doña Luciana para ayudar a su hijo a robarle. Entre todas estas versiones, resulta imposible saber cuál era la verdadera, si alguna de ellas lo era. También se destacaron datos relevantes, como el hecho de que el perro de la casa (que no toleraba a los extraños) hubiera sido narcotizado, o la relación previa que se descubrió entre Higinia y Millán; la criada había vivido varios años con "el cojo Mayoral", dueño de un bar situado enfrente mismo de la Modelo, al que Milán era asiduo, lo que hacía muy probable que ambos se hubieran conocido mucho antes del crimen.

Finalmente, el 25 de mayo de 1889, tras 36 sesiones y las declaraciones de 165 testigos, la sentencia consideró probado que la mañana del 1 de julio de 1888, cuando doña Luciana marchó a escuchar misa, Higinia aprovechó para drogar al perro y, cuando su ama regresó, la criada "sola o con la ayuda de alguna otra persona" le dio muerte. A continuación, abandonó la casa llevando consigo más de noventa y dos mil reales y algunas joyas pertenecientes a la difunta (dinero que jamás se halló) que entregó a su amiga Dolores; y al regresar montó la pantomima del incendio. Así, por el delito de robo con asesinato Higinia Balaguer era condenada a la pena capital, mientras que su amiga Dolores, acusada de complicidad, a 18 años de cárcel. José Vázquez Varela, José Millán y María Ávila eran absueltos, aunque su implicación en el caso no sólo le costó a Millán su puesto, sino que su protector Montero Ríos también se vio obligado a dimitir como consecuencia de haber visto su nombre relacionado con el escándalo.

El 19 de junio de 1900, ante más de 20000 expectantes madrileños (fue la última ejecución pública celebrada en Madrid), Higinia Balaguer fue agarrotada en un patíbulo construido sobre los muros de la Cárcel Modelo. Poco antes de morir gritó "¡Dolores!¡Catorce mil duros!", una misteriosa frase a la que no se encontró significado. Entre los asistentes a la ejecución estaban los escritores Emilia Pardo Bazán y Pío Baroja. El cuerpo de Higinia permaneció varias horas en el lugar de su muerte, con fines de "ejemplaridad social".

No sería la última vez que el Pollo Varela se las tuviera con la justicia. Años más tarde, se vería implicado en la extraña muerte de una prostituta que cayó al vacío desde un piso de la calle Montera. En esta ocasión no se libró del castigo y pasó catorce años en el penal de Ceuta. Cuando salió, aparentemente reformado, montó un exitoso estudio fotográfico, aunque para evitar ser asociado con su turbulento pasado acostumbraba a firmar sus trabajos como Vázquez.

sábado, 26 de agosto de 2017

Fotografías históricas (IX)


El bazooka nuclear táctico M-28 "Davy Crockett", una de las armas nucleares más pequeñas jamás construidas. Disparaba un proyectil con una ojiva nuclear de una potencia menor a 1 kilotón a una distancia de entre 2 y 4 kilómetros. El ejército norteamericano la desplegó entre 1961 y 1971, y su objetivo eran formaciones de infantería o blindados soviéticos en caso de una invasión.



De izquierda a derecha, Clementine Churchill (de soltera Hozier), su esposo Winston Churchill, la escritora, aventurera y espía Gertrude Bell y el escritor y militar T. E. Lawrence (Lawrence de Arabia). Fotografía tomada frente a la Esfinge de Giza el 15 de febrero de 1921.



"Estos hombres no se tomaron su Atabrine" Cartel en una base militar en Papúa Nueva Guinea durante los años 40 para recordar a los soldados que tomasen su dosis de Atabrine (medicación contra la malaria).



Dos soldados heridos (uno canadiense y el otro alemán) encienden cigarrillos en el campo de batalla de Passchendaele (1917).


El ciclista británico Tom Simpson asciende el Mont Ventoux el 13 de julio de 1967, durante el Tour de Francia. Poco después de ser tomada esta fotografía, Simpson fallecería a causa de una insuficiencia cardíaca provocada por el calor, la deshidratación y el consumo de anfetaminas y alcohol.



Pilotos de la RAF ensayan el vuelo en formación durante la Segunda Guerra Mundial.



La plantilla de una de las minas de la Compañía Carbonera de Pennsylvania (1910).



Arriba, un hidroavión japonés de largo alcance Kawanishi H8K derribado por los norteamericanos el 24 de octubre de 1943 en el atolón Butaritari (archipiélago de Kiribati). Abajo, el mismo avión en la actualidad.



El reparto original de Star Wars (1977), sin disfraces y fuera del plató: Harrison Ford (Han Solo), David Prowse (Darth Vader), Peter Mayhew (Chewbacca), Carrie Fischer (la princesa Leia), Mark Hamill (Luke Skywalker) y Kenny Baker (R2-D2).



Un avión de transporte norteamericano C-7A Caribou cae derribado, alcanzado por fuego amigo procedente de una batería de obuses. Duc Pho (Vietnam), 3 de agosto de 1967.




El Colt modelo 1911 (modificado) empleado por el legendario bandido John Dillinger.



La chaqueta (manchada de sangre) que llevaba puesta el archiduque Francisco Fernando de Austria cuando fue asesinado el 28 de junio de 1914.



Keshia Thomas, de 18 años, protege a un miembro del Ku Klux Klan caído de la furia de unos manifestantes que protestaban contra una reunión de carácter racista. Ann Harbor (Michigan), 1996.



Miembros de la Policía Militar del ejército norteamericano tuestan pan en la lava del monte Vesubio (marzo de 1944).




Militares y políticos tratan de observar la firma del Tratado de Versalles (28 de junio de 1919).



"Los hombres de verdad lo llevan todo en un solo viaje". Leñadores norteamericanos en Michigan (década de 1890).



Concierto de Pink Floyd en Venecia (15 de junio de 1989).



Un agente federal inspecciona un falso camión de madera empleado para el contrabando de alcohol (Los Angeles, 1926).