Verba volant, scripta manent

viernes, 2 de junio de 2017

Películas que nunca se rodaron: el Napoleón de Stanley Kubrick


La idea de rodar un filme biográfico sobre Napoleón Bonaparte supuso para Stanley Kubrick, más que un proyecto, una auténtica obsesión. Su fascinación por el personaje llegó a límites casi de compulsión, acumulando febrilmente datos sobre su vida para componer un guión lo más exacto posible. Decía que Napoleón había sido "el hombre más interesante en los 200000 años o así que hemos estado sobre la Tierra" y que era "uno de esos raros hombres que cambian el curso de la historia y moldean el destino de su propia época y de las generaciones venideras".
Kubrick comenzó a redactar el guión a principios de la década de los 60, tras el éxito logrado con Espartaco. Para ello, paralelamente a otros proyectos cinematográficos que estaba preparando, se dedicó a acumular toda la información posible que pudo encontrar sobre Napoleón y su época. Mantuvo contacto fluido con numerosos historiadores y expertos en historia napoleónica, como el profesor de Oxford Felix Markham. Fue reuniendo libros y documentos, fotografías, fichas escritas a mano... Al final, su colección, además de cientos de libros, incluía 15000 fotografías de posibles localizaciones y 17000 diapositivas de objetos y lugares vinculados de una u otra manera a Napoleón, en lo que fue descrito como "uno de los archivos históricos más colosales sobre Bonaparte". El perfeccionismo y la obsesión de Kubrick con con los más mínimos detalles llegaron hasta el punto de que en cierta ocasión llamó a un historiador para tratar de averiguar qué había comido Napoleón en un determinado día antes de una batalla. También procuró ver todos los filmes que ya se habían rodado sobre el emperador francés, que por aquel entonces se contaban por docenas, aunque ninguno de ellos le gustaba demasiado.
La recopilación de información no sólo la llevó a cabo en persona. Varios ayudantes suyos recorrieron Europa de una punta a otra, visitando los lugares donde Napoleón había estado o que habían tenido importancia a lo largo de su vida, tomando fotografías e incluso recogiendo muestras de tierra; Kubrick quería estar seguro de que al reproducir sucesos históricos lo hiciera con el máximo rigor posible.
En cierta ocasión Kubrick definió la vida de Napoleón como "un poema épico de acción", y esa era al parecer la intención de la película que planeaba. La proyectó como un filme colosal, de más de tres horas de duración, que no sólo estaría centrado en el apogeo y declive de Napoleón, también en sus inicios en el ejército y en su rápido ascenso al poder. En ella se alternarían escenas de batallas épicas (planeaba escenas con 40000 soldados de infantería y 10000 jinetes, e incluso llegó a hablar con el ejército rumano para que se los proporcionara) con otras más intimistas y reflexivas, tratando de hacer un retrato psicológico lo más ajustado posible. Para el papel principal barajó en un primer momento al actor británico David Hemmings (Blow Up, Camelot) y más tarde a Jack Nicholson. Y para el papel del gran amor del emperador, Josefina ("una de las grandes pasiones obsesivas de todos los tiempos") quiso a Audrey Hepburn. Además, pretendía tener en papeles secundarios a actores de la talla de Laurence Olivier, Peter O'Toole o Alec Guinness. Obviamente, se trataba de una película de gran presupuesto; más de cinco millones de dólares, una cantidad desorbitada para la época.


Fue después del éxito de 2001: una odisea del espacio (1968) cuando Kubrick se sintió lo suficientemente seguro como para presentar el proyecto a las productoras. Tenía la mayor parte del trabajo hecho, había elegido la mayoría de las localizaciones, tenía bastante avanzado el plan de rodaje y la estructura de cada escena, y había terminado el guión, tras numerosos retoques. Sin embargo, pese al entusiasmo del director, que decía convencido que iba a ser la mejor película jamás rodada, las productoras (primero la Metro Goldwyn Mayer y luego la United Artists) no llegaron a verlo como un proyecto viable. Las grandes películas históricas ya no atraían al público como antes, y era poco probable que con ese presupuesto el filme llegara a ser rentable. El golpe de gracia vino de la mano de Waterloo, otro filme sobre Napoleón estrenado en 1970, dirigido por el soviético Sergey Bondarchuk (que ya había dirigido una monumental versión de la novela Guerra y Paz de Tolstoi que duraba más de siete horas) y protagonizada por Rod Steiger. Waterloo, pese a recibir buenas críticas, fue un fracaso rotundo en taquilla, y enterró para siempre las posibilidades de que el guión de Kubrick llegara a rodarse.
A pesar de que sabía que nunca podría verlo en el cine, Kubrick conservó toda su vida la información recopilada sobre Napoleón. Parte de ella pudo emplearla en el rodaje de Barry Lyndon (1975), película ambientada unos años antes de la llegada al poder de Napoleón.
El guión de Kubrick para esta película sería publicado años más tarde. En mayo de 2016 se anunció que la cadena HBO había alcanzado un acuerdo con los herederos de Kubrick para llevar el guión original a la televisión, en formato miniserie, dirigido por Cary Fukunaga (True Detective) y producido por Steven Spielberg (quien ya había rodado otro de los proyectos inacabados de Kubrick, Inteligencia Artificial).

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