Verba volant, scripta manent

martes, 4 de julio de 2017

Películas que nunca se rodaron: Warhead, de James Bond



Ian Fleming, escritor y antiguo miembro de la División de Inteligencia Naval del Almirantazgo británico, publicó su primera novela protagonizada por James Bond, Casino Royale, en 1953. En el otoño de 1958 Fleming ya había publicado media docena de libros del personaje, con notable éxito, y llevaba algún tiempo interesado en trasladar a su creación al cine, cuando su amigo Ivar Bryce le presentó a un joven productor irlandés llamado Kevin McClory, igualmente interesado en rodar una película de James Bond. McClory tenía grandes planes para el personaje: aspiraba a tener a Alfred Hitchcock como director y a Richard Burton como estrella protagonista.
Fleming y McClory trabajaron un tiempo en un guión. Desarrollaron líneas argumentales, personajes, situaciones, pero poco a poco el escritor fue perdiendo el entusiasmo por el proyecto y limitando su colaboración. McClory no se desanimó; contrató al guionista Jack Whittingham para que le ayudara y juntos terminaron un guión que titularon de manera provisional Longitude 78 West, que enviaron a Fleming; el cual le dio su aprobación y le dijo a McClory que iba a enviárselo a la MCA (propietaria de la productora Paramount) para ver si les interesaba, aunque no le garantizaba que aceptaran la presencia de McClory en la película.
En marzo de 1961 Fleming publicó Thunderball (en España, Operación Trueno), la novena novela de la serie Bond. Cuando McClory leyó el libro, no salía de su asombro: se trataba de un plagio descarado del guión que habían escrito el propio McClory, Fleming y Whittingham, pero el escritor no les había pedido permiso ni les mencionaba como co-autores. Inmediatamente, McClory acudió a los tribunales para que impidieran la venta del libro, pero no lo consiguió, así que demandó a Fleming por plagio. El caso se vio en el Tribunal Supremo inglés en noviembre de 1963 y tuvo gran repercusión, ya que por entonces ya se habían estrenado con gran éxito los dos primeros filmes basados en el personaje: 007 contra el Doctor No (1962) y Desde Rusia con amor (1963). Al final, Fleming (que moriría de un ataque al corazón unos meses más tarde) tuvo que reconocer que el libro estaba basado en el guión previo y presentaba sustanciales parecidos con él; además, tuvo que pagar a McClory 35000 libras, cederle todos los derechos cinematográficos de la novela, pagar las costas del juicio y permitir que en todas las ediciones posteriores del libro figurase una nota que señalase "Basado en una adaptación para la pantalla de Kevin McClory, Jack Whittingham y Ian Fleming".
McClory trató entonces de llevar la novela al cine por su cuenta; pero fracasó a la hora de encontrar financiación, así que tuvo que asociarse con la productora británica Eon, la responsable de las dos primeras adaptaciones. Y así, en 1965 Operación Trueno se convertía en la cuarta película de la serie Bond, tras James Bond contra Goldfinger (1964). Según el acuerdo al que había llegado con Eon, McClory les había cedido los derechos de la novela durante diez años.


En 1975, habiendo caducado ya el acuerdo con Eon y habiendo recuperado McClory los derechos de la historia, se dispuso a rodar una nueva versión, una versión sobre la que tuviera control (algo que no había pasado con la anterior). Y lo hizo a lo grande: contrató al escritor Len Deighton (el creador del espía Harry Palmer) para que escribiera un nuevo guión, a Richard Attenborough para dirigirla, a Orson Welles para interpretar al malvado Blofeld, archienemigo de Bond. Y como protagonista, al Bond original: Sean Connery. Connery había abandonado el personaje, al que detestaba, después de Diamantes para la eternidad (1971). McClory lo convenció con una generosa paga y la promesa de que, además de protagonizarla, figuraría como productor y tendría la última palabra sobre el guión. El título original de James Bond del Servicio Secreto pronto pasó a ser Warhead.
McClory estaba eufórico; la Paramount estaba dispuesta a financiar la película con un generoso presupuesto de 22 millones de dólares. Llevado por esa euforia, incluso amenazó públicamente con demandar a Eon para reclamar parte de los beneficios de la saga Bond, ya que algunos elementos claves de la saga (tales como la organización SPECTRE o el malvado Blofeld) habían aparecido por primera vez en el guión que había co-escrito con Whittingham. Esta amenaza hizo que Eon tuviera que introducir a toda prisa algunos cambios en el guión de la película de Bond que entonces se iba a rodar, La espía que me amó. Pero Warhead no llegó a concretarse, no de la manera que McClory había planeado. Los herederos de Ian Fleming y la United Artists (distribuidora de las películas de James Bond) denunciaron a McClory para tratar de impedir el inminente rodaje. La denuncia, y la posterior apelación, se resolvieron a favor de McClory. pero la incertidumbre legal en torno al filme no gustó a Connery, que abandonó el proyecto. Sin su principal estrella, la Paramount se retiró también, y McClory se vio incapaz de conseguir el dinero que necesitaba. Ocho años más tarde, aclarado ya el asunto legal, McClory cedió sus derechos al productor Jack Schwartzman (marido de la actriz Talia Shire y cuñado de Francis Ford Coppola), el cual si consiguió llevar la historia al cine: se tituló Nunca digas nunca jamás, se estrenó en 1983 protagonizada por Connery y Kim Basinger y es (junto a la versión humorística de Casino Royale estrenada en 1967) la única película de James Bond al margen de la saga "oficial" del personaje.


Pero ni con esas se quedó McClory satisfecho. Él seguía queriendo rodar su guión, su historia, su Bond. En 1989 trató de resucitar el proyecto con un nuevo título, Atomic Warfare, intentando contar con Pierce Brosnan como protagonista. Brosnan había sido tanteado como Bond "oficial" unos años antes, y lo sería en cuatro películas entre 1995 y 2002, pero no aceptó la propuesta de McClory.
Finalmente, en 1996 McClory anunció su alianza con la productora Sony para rodar una versión modernizada de su guión con el título de Warhead 2000 AD, con Liam Neeson o Timothy Dalton como protagonista. Y de nuevo volvieron a surgir los problemas legales. United Artists y la MGM denunciaron a Sony para tratar de impedir el inicio de la producción. McClory respondió reclamando en los tribunales un porcentaje de los beneficios de toda la saga Bond, ya que según él el personaje cinematográfico de James Bond era diferente al James Bond de las novelas de Fleming, tomaba muchos aspectos de su guión original y, por lo tanto debía de considerarse a McClory como co-creador del personaje.
El resultado de ambos pleitos fue desfavorable para McClory. En 1999, Sony y MGM/UA llegaron a un acuerdo extrajudicial por el cual Sony renunciaba a cualquier derecho que pudiera tener sobre el personaje de James Bond. Su reclamación por los beneficios de la saga Bond también fue desestimada en el año 2000; el juez consideró que McClory había esperado demasiado tiempo para presentarla. Al final, después de tantos intentos frustrados, el productor jamás llegó a ver su guión rodado de la manera que él quería, y falleció el 20 de noviembre de 2006, sólo cuatro días después del estreno de Casino Royale, la 21ª película de la saga Bond "oficial" y la primera con Daniel Craig de protagonista.

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